Una ruta conocida nos puede trasladar a un paraje absolutamente impensable. Eso ocurrió con Matucana y los bellos recursos naturales que nos parecía ocultar.
Al partir temprano en la mañana, es fácil recorrer el primer tramo de nuestra ruta hacia la provincia de Huarochirí; para ser específicos visitaríamos la capital de esta provincia limeña, Matucana. Salir de Lima hasta Chosica es el primer paso para llegar a esta recóndita ciudad.
Luego se toma la Carretera Central directo hacia las alturas de la serranía limeña, las carreteras asfaltadas no hacen perceptible el cambio atmosférico en un inicio, sin embargo el aire helado del ambiente ya comenzaba a colarse en las ventanas al llegar a los 1,800 m.s.n.m Los innumerables camiones de carga se muestran firmes y en ocasiones atrasaban nuestra llegada con su paso lento.
Para llegar a Matucana necesariamente hay que cruzar por lo menos una docena de puentes, y de todos ellos el más asombroso es el Puente de Habich, una estructura metálica imponente de 15m de largo, flanqueada por las vías del tren en la margen derecha del cerro.
Matucana alberga a una decena de miles de habitantes, de los que no pudimos percatarnos cuando llegamos a la plaza principal. Eran las 8.30 de la mañana y la ciudad parecía aún dormida, y sólo algunos pobladores somnolientos se asomaban a la plaza a realizar sus quehaceres de rutina.
La amabilidad de la población típica del Perú es notoria, en cualquier parte del mundo podríamos reconocer un peruano y más si es de provincia. La pequeña caseta de turismo ubicada en un rincón de la plaza Francisco Bolognesi, nos esperaba con tres personas que gustosamente nos indicaron las rutas turísticas de la zona.
La decisión ya estaba tomada, las cataratas de Antakallo era nuestro destino principal. El recorrido es sencillo pero ciertamente agotador para quien no está familiarizado con ejercicio, a eso súmenle el factor altura, que podría generar una razón para desistir. Sin embargo, este no podría ser un argumento válido.
Durante el camino de 2.5 km encontramos una buena señalización y muchas sorpresas por descubrir, el Bosque de Piedra parecía un laberinto de formaciones rocosas muy caprichosas, como si la mano del hombre hubiera intervenido en esta formación natural.
Así mismo el Cerro Cabeza de León, cubierta aún de verde intenso, parecía no querer apagarse ante la llegada de la nueva estación, que al final de la temporada vestiría de un pálido amarillo a éste animal.
Las cataratas nos invitan a cruzar un puente de madera, para llegar a tener una mejor vista, su caída de más de 40 metros impacta con fuerza en el suelo rocoso mientras más turistas se acercan a este lugar recién descubierto como destino turístico en la zona; así afirmo un deportista de Perú Andes, quién practica el trecking desde hace uno años.
Matucana y toda la provincia de Huarochirí nos invitan a conocer muchos otros lugares como los que visitamos el fin de semana largo. Una ruta de escape a tan sólo dos horas de Lima es una buena alternativa para quienes saben de aventuras. Preparen maletas y anímense.